En primer lugar, quiero agradecer a la organización, a la EIA, a Emanuela, por habernos invitado a participar en este homenaje, tan merecido, a Bernard Aucouturier. Para nosotros es importante estar aquí.
Las personas que me han precedido en el uso de la palabra han hablado de distintos aspectos y perspectivas de la Práctica Psicomotriz Aucouturier. Yo quisiera poner de relieve con mis palabras otras vertientes de la Práctica Psicomotriz que también son relevantes y tienen mucho que ver con el hecho de que estemos hoy todos aquí.
Todos los que estamos aquí, estamos porque hubo un día que se cruzó en nuestra vida Bernard Aucouturier y encontrarse con Bernard Aucouturier no deja a nadie indiferente; con Bernard Aucouturier venía una Práctica innovadora que hablaba de placer, de fantasmas y, sobre todo, hablaba de niños y niñas que jugaban. ¡Y cómo hablaba Bernard de los niños que jugaban! Una Práctica que nos era introducida a partir de propuestas tan increíbles como bailar, pelear, meterse debajo de una manta, mancharse las manos con barro, y así un sinfín de situaciones imposibles de comunicar y compartir con nadie… Pero lo que es seguro es que, sin aquel encuentro personal con B. A., que afectó para siempre la historia de vida de cada uno de nosotros, hoy no estaríamos aquí.
Y aquel encuentro fructificó en tareas y, de alguna manera, sin saber muy bien cómo ni por qué, aunque el carisma de Bernard ciertamente tuvo mucho que ver con ello, nos encontramos comprometidos con la Práctica Psicomotriz, con una misión a nuestras espaldas: dar a conocer en nuestros respectivos países y territorios la Práctica Psicomotriz. Y a eso hemos dedicado nuestra vida, Bernard, a crear escuelas, a formar psicomotricistas, terapeutas, a formar formadores. La Asefop ha celebrado este año su 46 Stage Internacional y ahí seguimos. Y todo comenzó con un encuentro.
Por esto hoy quiero hablar de eso, de encuentros personales, porque detrás de todos esos cientos o miles de niños y niñas que un día se encontraron en su vida con la Práctica Psicomotriz hay una historia: una historia de sufrimiento, una historia de soledad, una historia de desencuentros personales, familiares o sociales; una historia que cambió de rumbo por el hecho de haber encontrado la Práctica Psicomotriz y de haber entrado en una sala de psicomotricidad donde había un adulto que no era como los otros. Y no era como los otros porque un día también ese adulto se había encontrado con la Formación en Práctica Psicomotriz Aucouturier, formación que le había permitido descubrir los secretos que guardaba su cuerpo, lo que le hizo más libre; aprendió a mirarse a sí mismo y así pudo cambiar su mirada y mirar la vida de otra manera; aprendió mucho sobre los niños, aprendió incluso a jugar y, sobre todo, a estar disponible para el encuentro, para la escucha, para la acogida. Por eso esta Práctica es hoy más revolucionaria que nunca porque produce encuentros, encuentros desde lo más genuino del ser humano, que es el cuerpo y la emoción.
Cada vez que un psicomotricista se encuentra con un niño se abre un interrogante: ¿Quién eres? ¿Qué te pasa? Y siempre que nos hacemos preguntas en profundidad empieza un camino, un camino en el que la tensión entre lo que intuimos y lo que sabemos abre un espacio de creatividad, de aventura (la aventura de crecer) y de transformación que no va a ser solo del niño/a, porque cuando dos historias se encuentran transforman a ambos.
El gran error es plantear la situación como una partida que tengo que ganar.
Lo mismo ocurre cuando el formador se encuentra con un grupo, que se abren mil interrogantes: ¿cómo serán? ¿Por qué camino integrarán la Práctica? ¿Cómo podré acompañar y acoger las historias de este grupo? Y de nuevo empieza la aventura del grupo y el formador, una aventura en la que lo que es seguro es que el formador va a asistir de manera privilegiada a ver la belleza que se produce cuando los seres humanos se encuentran desde lo más genuino y auténtico de sí mismos; en mis más de 30 años de formadora nunca ha dejado de maravillarme esa belleza, que se manifiesta ante nuestros ojos en la creatividad, la gestualidad, el afecto… Cuánta belleza, Bernard.
Y todo esto, Bernard, lo aprendimos de ti, contigo y junto a ti, haciendo un camino de aprendizaje y de construcción, verdaderamente fecundo y productivo, porque las estructuras de formación las crearon los formadores.
Si el éxito de una vida se mide por la cantidad de personas que hemos ayudado a avanzar, Bernard, puedes sentirte orgulloso porque lo que pusiste en marcha ha tenido un efecto multiplicador de encuentros y transformaciones que ha hecho que la vida de muchas personas, niños y adultos, adquiriera otros colores y fuera más amable.
Gracias, Bernard, por esta Práctica que nos has legado, porque nos ha permitido desarrollar una vida profesional de una riqueza humana inconmensurable. Gracias, Bernard, por haber confiado en nosotros (en lo que a mí me toca, en mí), para desarrollarla, difundirla y ejercerla en su doble vertiente: niños/formación. Gracias por habernos enseñado a mirar la vida con una mirada que es el «sello de la casa», porque si grande e importante es la Práctica, la ética que la sustenta es el auténtico valor revolucionario de la misma; en un mundo que se deshumaniza por momentos, en el que miramos más las pantallas que al que tenemos sentado al lado, en el que las conversaciones se escriben, en el que las personas se cosifican y se convierten en estadísticas, las máquinas sustituyen al pensamiento, reivindicar el valor del encuentro, de la escucha activa y la mirada atenta es poner en valor la dignidad del ser humano, porque cuando esa mirada alcanza al niño y le reconoce en toda su emoción y corporeidad está otorgándole toda su dignidad como persona.
Y todo empezó por un encuentro.
Gracias por tanto, Bernard.
Discurso pronunciado por Mary Ángeles Cremades durante el homenaje internacional a Bernard Aucouturier, celebrado en Tours los días 4 y 5 de julio de 2026.
|
VOLVER ARRIBA
|
Articulos relacionados
|
Niños y niñas que nos ponen en jaque ¿Tenemos respuestas?
Marta María Prieto Expósito Publicado en la revista de las XIII JORNADAS DE PRÁCTICA PSICOMOT...
|
¿Se asegura, o se reasegura?
·· por Eva Torres Belinchón ·· Artículo publicado en la revista Cuadernos de psicomotricidad, Nº. 56 (Junio), 2019, págs. 16-20. Qu...
|
"... y nunca vienen al cuento"
·· por Eva Torres Belinchón ·· Publicado en la revista de las XIII JORNADAS DE PRÁCTICA PSICOMOTRIZ, ¿Niñas y niños difíciles? ...
|



